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La Fundación Ramon Martí i Bonet sigue apostando por mejorar la salud visual en Chad

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Chad ocupa uno de los últimos lugares del mundo según el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Un 60% de la población de Chad (15.477.751 personas) vive con menos de 1.90 dólares/día. Sufre el 25% de la carga global de enfermedades y sólo dispone de un 0,8% de profesionales sanitarios y 0,43 camas hospitalarias por cada 1000 habitantes. Por cada 100.000 habitantes, el país cuenta con 6,72 puestos de trabajo para profesionales de la salud, 0,57 hospitales rurales, 0,17 hospitales provinciales y 0,01 hospitales especializados.

El acceso a la sanidad está muy limitada y la atención oftalmológica sólo está disponible en la capital de Djamena, aunque en condiciones muy insuficientes. Sólo hay tres ópticas en todo el país, con precios muy elevados para adquirir unas gafas, debido a la carencia de fábricas de cristales y monturas.

Teniendo en cuenta esta situación, cabe destacar que el lugar que ocupa la atención visual en la agenda política del país es bajo, puesto que ni siquiera en los itinerarios curriculares de las Universidades de Medicina o Enfermería figura la asignatura de oftalmología y la optometría. Esta carencia condena a la perpetuación de deficiencias visuales no atendidas.

Por tanto, la población de Chad se encuentra con serias dificultades para acceder a los servicios de salud ocular, educación sobre la salud visual y recursos para tratar problemas visuales.

Desde la Fundación Ramon Martí i Bonet estamos trabajando en colaboración con el Hospital Le Bon Samaritain desde hace más de seis años, y el hecho de que haya menos de un oftalmólogo por cada millón de habitantes dificulta enormemente las posibilidades de acceder a una educación reglada o mantener trayectorias de prosperidad por aquellas personas que tienen dificultades oculares.

Por este motivo, durante el 2024 consideramos importante destinar recursos de sensibilización a nuestra población, con el objetivo de crear conciencia sobre el impacto que tiene una buena salud visual en las vidas de las personas.

Este año, pretendemos aprovechar la comisión prevista para el próximo mes de junio para realizar un documental y recoger datos testimoniales con pacientes. Esto permitirá conocer la realidad a la que se enfrentan día a día la población chadiana y explicar el trabajo de identificación proactiva de personas con dificultades visuales, así como destacar la importancia que tienen las Fundaciones que trabajan en la cooperación para adecuarse en las condiciones, estructuras e incluso las costumbres culturales del territorio donde se realiza.