La pobreza, causa y consecuencia de una mala salud ocular.
Fuente: IAPB, 2021. Acabar con la pérdida de visión evitable.

Según la IAPB (Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera), la pobreza es causa y consecuencia de una mala salud ocular. El 90% de las pérdidas de visión evitables las sufren personas en países de bajos y medios ingresos, lo cual impide la capacidad para erradicar la pobreza y reducir las desigualdades y vulnerabilidades que dejan atrás a las personas.
Las tasas de ceguera en el África subsahariana son hasta nueve veces más altas que en Norteamérica. Y se une a una realidad en la cual colectivos como el de mujeres, agricultores y personas con discapacidades son los más propensos a sufrir la pérdida de visión y las graves consecuencias que esta provoca.
Concretamente en el Chad, país de la África subsahariana y uno de los países más pobres del mundo, el acceso a la sanidad está muy limitado y la atención oftalmológica es muy precaria. Una de las principales problemáticas es la falta de profesionales de salud ocular – solo hay 1 oftalmólogo por millón de habitantes – y, además, patologías como las cataratas y el glaucoma son de elevada incidencia en la región, y si no son detectadas y tratadas a tiempo, conducen a la ceguera.